Charca de los Barruecos

Qué ver en Extremadura en verano

Extremadura en verano es mucho más que calor. Es naturaleza en estado puro, pueblos con historia, festivales al aire libre y zonas de baño que no tienen nada que envidiar al mar. Desde gargantas de agua cristalina hasta ciudades Patrimonio de la Humanidad, la región ofrece planes para todos los gustos, incluso en pleno julio o agosto. Aquí te dejamos una selección de sitios reales y recomendables para exprimir el verano en Extremadura.

Índice
  1. Mejores piscinas naturales y playas fluviales de Extremadura
  2. Parques naturales
  3. Pueblos con encanto y ambiente veraniego
  4. Ciudades con historia, cultura y sombra
  5. Fiestas, festivales y eventos culturales
  6. Balnearios y turismo de bienestar
  7. Consejos para viajar por Extremadura en verano

Mejores piscinas naturales y playas fluviales de Extremadura

El verano en Extremadura puede ser caluroso, pero también es la mejor época para descubrir su lado más refrescante. Entre gargantas, playas interiores, charcos naturales y embalses, no faltan opciones para darse un buen chapuzón en plena naturaleza. Aquí os dejamos una selección de sitios reales donde disfrutar del agua sin necesidad de ir a la costa.

La Vera y sus gargantas

La comarca de La Vera, al norte de Cáceres, es una de las zonas más visitadas en verano por sus piscinas naturales de aguas limpias y frías. Cada pueblo tiene su garganta y su zona de baño, muchas bien acondicionadas con merenderos o chiringuitos. Dos paradas imprescindibles: Madrigal de la Vera, con sus pozas amplias bajo puentes de piedra, y Garganta la Olla, un pueblo con mucho encanto donde también se puede combinar turismo rural con baños en plena sierra.

Además, si queréis seguir explorando la zona, os recomendamos echar un vistazo a la ruta de la cascada de la Chorrera de Hervás, que está muy cerca y es una escapada perfecta para los que buscan naturaleza con un poco de senderismo.

Garganta de los Infiernos (Valle del Jerte)

Otra de las joyas naturales del norte extremeño. La Garganta de los Infiernos es famosa por sus paisajes, sus rutas de senderismo y por supuesto, por 'Los Pilones', unas pozas naturales formadas por la erosión del agua en la roca. Es una ruta muy conocida, pero merece la pena madrugar para disfrutarla con tranquilidad. También es buena idea llevar escarpines o sandalias cerradas para caminar sobre las rocas.

En verano, el Valle del Jerte se llena de vida, con muchas rutas, pueblos con encanto y pequeños festivales. Aunque la época de floración de los cerezos es en primavera, el verano es perfecto para bañarse y hacer excursiones más tranquilas.

La Isla (Plasencia)

A un paso del centro de Plasencia, el parque de La Isla ofrece una zona de baño muy cómoda, con agua del río Jerte, sombra, césped y servicios. Ideal si estáis alojados en la ciudad y queréis un plan refrescante sin tener que coger el coche. Es muy frecuentado por familias y locales. Además, la ciudad tiene mucho que ofrecer a nivel cultural, así que podéis combinar el chapuzón con una visita por el casco antiguo o una buena comida.

Charco de la Nutria (Las Hurdes)

En la comarca de Las Hurdes, uno de los rincones más vírgenes de Extremadura, está el Charco de la Nutria, una poza rodeada de vegetación y montañas, perfecta para quienes buscan tranquilidad y un entorno poco masificado. Es un sitio ideal para quienes quieren desconectar, llevar algo de comida y pasar el día en plena naturaleza.

Esta zona, junto con Sierra de Gata, ofrece muchas más pozas escondidas y senderos. Son destinos recomendables si os apetece un verano más rural y auténtico, alejado del turismo de masas.

Playa de Orellana la Vieja

¿Una playa con bandera azul en plena Extremadura? Pues sí. La Playa de Orellana es una de las pocas del interior de España con esa distinción. Está junto al embalse de Orellana y tiene todo lo que se puede pedir: agua limpia, zona de baño vigilada, sombrillas, arena fina, chiringuitos y actividades náuticas. Ideal para pasar el día en familia o en grupo, y muy accesible.

Embalse de Alqueva

Este embalse es uno de los mayores de Europa y ofrece muchas opciones para disfrutar del agua: kayak, paddle surf, paseos en barco, pesca o simplemente nadar. El Entorno del Gran Lago de Alqueva combina naturaleza y pueblos con encanto. También es un lugar excelente para ver las estrellas, ya que forma parte de una reserva Starlight.

La Cantera de Alcántara

Un sitio no tan conocido pero muy popular entre los locales. Se trata de una antigua cantera inundada reconvertida en zona de baño, situada muy cerca del pueblo de Alcántara, conocido por su puente romano y su festival de teatro. El agua suele estar limpia y el entorno es diferente, con rocas altas y un paisaje que recuerda más a un lago que a una piscina natural. No está tan masificado como otras zonas, aunque no tiene servicios como socorrista o chiringuito.

Parques naturales

Aunque en verano hace calor, muchas zonas naturales de Extremadura se pueden disfrutar si madrugáis un poco, lleváis agua, protección solar y buscáis rutas con sombra. Aquí van algunos lugares donde el paisaje es protagonista.

Parque Nacional de Monfragüe

Uno de los espacios naturales más conocidos de Extremadura. En verano, si evitáis las horas centrales del día, es un sitio ideal para hacer rutas cortas y observar aves. El Salto del Gitano es un clásico, y desde el Castillo de Monfragüe se tienen unas vistas brutales del parque. También se puede hacer alguna ruta fluvial o visitar los centros de interpretación para conocer la fauna del entorno. Si os interesa la fotografía o el avistamiento de aves, traed prismáticos.

Si tenéis pensado pasar unos días en Cáceres, este parque está a menos de una hora. Y si necesitáis ideas de alojamiento o dónde comer por la zona, os dejamos esta guía: dónde alojarse en Cáceres.

Parque Natural Tajo Internacional

Este parque se encuentra en la frontera con Portugal y es perfecto para combinar naturaleza y cultura rural. Se pueden hacer rutas a pie o en bici, paseos en barco por el río Tajo y visitas a pueblos con mucho encanto. En verano hay menos gente, y el ambiente es muy tranquilo. Es ideal para quienes buscan desconectar.

Monumento Natural de Los Barruecos

Muy cerca de Cáceres, Los Barruecos es uno de esos sitios que no se parecen a ningún otro. Grandes rocas redondeadas rodeadas de agua, cigüeñas por todas partes, restos arqueológicos y hasta arte contemporáneo (aquí está el Museo Vostell). Se puede recorrer a pie y hay varias rutas señalizadas. Al final del día, con el sol bajo, los colores del paisaje son una pasada.

Si vais a pasar el día por la zona, os recomendamos esta guía con todo lo que podéis ver en la ciudad: qué ver en Cáceres, y para rematar, podéis echarle un ojo a dónde comer en Cáceres o dónde desayunar si empezáis la jornada temprano.

Charca de los Barruecos
Charca de los Barruecos en Malpartida de Cáceres

Sierra de Gata

Menos conocida pero con muchísimo encanto. Esta sierra al norte de Cáceres está llena de pequeños pueblos con arquitectura tradicional, piscinas naturales escondidas y rutas muy tranquilas. El paisaje es verde incluso en verano, y si buscáis algo más relajado y auténtico, es una zona ideal para alojarse unos días.

Las Hurdes

Vecina de la Sierra de Gata, esta comarca sigue siendo una de las zonas más salvajes de Extremadura. Aquí lo que hay es naturaleza en estado puro, con ríos, pozas, senderos y miradores espectaculares. No es raro cruzarse con corzos o ver buitres sobrevolando las sierras. Perfecto si buscáis desconectar de verdad.

Pueblos con encanto y ambiente veraniego

En Extremadura no solo hay naturaleza, también hay pueblos que parecen sacados de otro tiempo. Algunos están más preparados para el turismo, otros apenas aparecen en guías, pero todos tienen ese toque tranquilo y acogedor que apetece en verano.

Guadalupe

Uno de los pueblos más conocidos de la región, y con razón. Su Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es Patrimonio de la Humanidad, y solo por eso ya merece la visita. Pero además el pueblo tiene calles empedradas, casas con soportales, tiendecitas de productos locales y un ambiente muy animado en verano. Es ideal para una escapada cultural de un día o incluso para quedarse una noche.

Hervás

Famoso por su barrio judío, uno de los mejor conservados de España. Es un pueblo con muchísimo encanto, rodeado de montañas y gargantas. En verano se puede pasear por sus calles estrechas y frescas, hacer rutas por los alrededores y acabar el día en alguna terraza con vistas. Además, si vais a principios de julio, podréis coincidir con el festival de recreación histórica Los Conversos.

Si os animáis a explorar más por la zona, os dejamos aquí una de nuestras rutas favoritas: la ruta de la cascada de la Chorrera de Hervás.

Vistas de Hervás desde el puente de hierro
Vistas de Hervás desde el puente de hierro

Trujillo

Trujillo es historia pura. Su plaza mayor, su castillo, las iglesias y palacios… todo tiene ese aire medieval que tanto gusta. En verano puede hacer calor, sí, pero por la tarde-noche el centro se llena de vida. Hay terrazas, tiendas de artesanía y bastante ambiente. Si vais, no os perdáis esta guía con recomendaciones reales de dónde comer bien sin dejaros un dineral: dónde comer en Trujillo.

Zafra

A veces llamada la “Sevilla la Chica”, esta localidad del sur de Extremadura es ideal para una parada si estáis de ruta. Su plaza porticada, el Parador (antiguo alcázar) y las calles del casco histórico tienen mucho encanto. En verano celebran ferias, mercadillos y actividades al aire libre. Y por la noche, el centro es muy animado.

Ciudades con historia, cultura y sombra

Las ciudades extremeñas no son solo paradas culturales: también ofrecen festivales, terrazas con ambiente, barrios antiguos donde se agradece la sombra y muchas opciones para comer bien. Aquí van las que no deberíais pasar por alto.

Mérida

La capital de Extremadura es un museo al aire libre. En verano puede hacer bastante calor, así que lo mejor es organizarse: visitar los monumentos temprano o a última hora y refugiarse en terrazas o museos en las horas centrales del día. No os perdáis el Teatro Romano, el Anfiteatro, el Templo de Diana o el Puente Romano. Si vais en julio o agosto, coincide con el Festival Internacional de Teatro Clásico, una excusa perfecta para ver obras en el teatro original, al aire libre y de noche.

Para preparar la visita, aquí tenéis una guía útil con todo lo que ver: qué ver en Mérida, y si pensáis quedaros a dormir, también podéis mirar dónde alojarse y dónde comer en Mérida.

puente romano de merida
Puente romano de Mérida

Cáceres

Otra joya que no necesita presentación. El casco histórico de Cáceres, declarado Patrimonio de la Humanidad, se mantiene bastante fresco gracias a sus callejuelas estrechas y edificios de piedra. En verano es habitual ver actividades culturales al aire libre, como conciertos o festivales. Podéis recorrer la parte antigua por la mañana, comer en el centro, descansar un rato y volver por la noche para pasear con menos calor.

Si no lo conocéis aún, os dejamos aquí nuestra guía para no perderos nada: qué ver en Cáceres. También os pueden interesar estas recomendaciones para dónde alojarse en Cáceres, dónde desayunar o incluso las mejores hamburguesas de Cáceres si os apetece algo más informal.

Plaza Mayor de Cáceres, tipica foto con letras del lugar

Plasencia

Menos conocida que las dos anteriores, pero muy recomendable Plasencia es perfecta como base si queréis explorar el norte de Extremadura (Valle del Jerte, La Vera, Monfragüe…). Su centro histórico es cómodo de recorrer, con una plaza mayor muy animada, catedrales, conventos y murallas. En verano, La Isla y otras zonas verdes ofrecen sombra y zonas de baño, así que es fácil combinar cultura y relax en un mismo día.

Badajoz

Badajoz es una ciudad más grande, ideal si os movéis por el sur de la región. Tiene una alcazaba enorme con vistas, un casco histórico con mucho ambiente, y en verano se organizan bastantes eventos culturales y conciertos. También es buena base si queréis cruzar a Portugal, ya que está pegada a la frontera.

Fiestas, festivales y eventos culturales

Extremadura en verano se llena de celebraciones en pueblos y ciudades. Desde teatro clásico entre ruinas romanas hasta festivales de música folk en plazas históricas, hay plan para todos los gustos. Aquí van algunos de los más recomendables:

Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

Es uno de los grandes eventos culturales del verano en España. Se celebra entre julio y agosto, y las obras tienen lugar en el Teatro Romano de Mérida, un escenario que impresiona solo con estar allí. El ambiente por la noche es muy especial: la ciudad se llena de gente, hay terrazas animadas y una mezcla de turismo y cultura muy bien equilibrada. Si os interesa, os dejamos por aquí todo lo que podéis ver en la ciudad: qué ver en Mérida.

Martes Mayor de Plasencia

Una fiesta tradicional que se celebra el primer martes de agosto, con origen en la Edad Media. Las calles del casco histórico se llenan de puestos de artesanía, productos locales, música en directo y trajes típicos. Es un plan perfecto para vivir la parte más festiva y auténtica de la ciudad. Si estáis por el norte de Cáceres, no lo dejéis pasar.

Los Conversos (Hervás)

A principios de julio, el pueblo de Hervás se transforma para recordar su pasado judío con un festival que mezcla teatro, música y recreaciones históricas. La representación principal se hace en la calle, al aire libre, y todo el pueblo se vuelca. Es un plan muy completo que podéis combinar con rutas naturales por la zona, como la cascada de la Chorrera.

Festival Folk de Plasencia

Suele celebrarse en agosto y es gratuito. Se organiza en la Torre Lucía, en pleno centro, y reúne grupos de música tradicional de diferentes países. El entorno es precioso y el ambiente, muy familiar. Además, durante esos días hay mercado artesano, talleres y actividades paralelas. Muy buena excusa para volver a la ciudad si ya la conocéis.

Balnearios y turismo de bienestar

Si os apetece un plan más pausado entre tanto castillo, piscina natural o ruta de senderismo, en Extremadura hay varios balnearios con historia que combinan salud, naturaleza y descanso. Algunos están construidos sobre antiguos baños romanos o árabes, y otros se han modernizado con spas y servicios de bienestar.

Balneario de Alange

Situado a orillas del embalse de Alange, cerca de Mérida, es uno de los más conocidos de la región. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto al conjunto arqueológico de Mérida, ya que conserva termas romanas originales. Ofrece baños termales, tratamientos terapéuticos y un entorno muy tranquilo para desconectar. Ideal para combinar con una visita cultural a Mérida. Si vais a pasar unos días en la ciudad, podéis ver aquí dónde alojarse en Mérida.

Baños de Montemayor

Ubicado en el Valle del Ambroz, este balneario tiene también origen romano y está perfectamente integrado en el pueblo. Ofrece circuitos termales, masajes, tratamientos de relax y zonas comunes muy agradables. Es un buen plan si estáis explorando el norte de Cáceres, por zonas como Hervás o La Garganta. Además, el entorno es verde incluso en verano, con bosques y muchas rutas para caminar entre baños.

Ambos balnearios ofrecen también tratamientos por libre, sin necesidad de alojamiento, aunque si os queréis quedar un par de días para descansar bien, suelen tener ofertas en temporada baja.

Consejos para viajar por Extremadura en verano

Evitad las horas centrales del día

En julio y agosto, las horas más calurosas suelen ser entre las 13:00 y las 18:00. Aprovechad la mañana temprano y el final del día para hacer visitas culturales, rutas o baños en pozas. A mediodía, lo mejor es buscar sombra, ir a comer o echar una siesta si tenéis alojamiento cerca.

Alojaos cerca de naturaleza, con piscina o río

Si buscáis algo de frescor, os recomendamos alojaros en pueblos cercanos a gargantas, embalses o con alojamientos que tengan piscina. Hay muchos hoteles rurales, casas con encanto y alojamientos con sombra en zonas como La Vera, el Jerte, Las Hurdes o la Sierra de Gata. Si estáis pensando en ciudad, aquí tenéis algunas ideas de dónde dormir:

Ropa ligera, pero preparada para caminar

No hace falta ir con botas de montaña, pero sí conviene llevar calzado cómodo y cerrado si vais a hacer rutas por zonas de piedra o pozas. También es útil una toalla de secado rápido, gorra, gafas de sol y una botella de agua reutilizable (en muchos sitios hay fuentes).

Reserva si vas a festivales o balnearios

En verano, los festivales como el de Mérida o el de Hervás llenan pueblos y ciudades. Si queréis ir a alguna función concreta o alojaros cerca de un evento, mejor reservar con antelación. Lo mismo para los balnearios, que en agosto pueden tener bastante demanda.

Aprovechad la gastronomía local

En verano hay muchos productos de temporada: cerezas, higos, gazpachos, platos fríos, etc. Si queréis saber qué merece la pena probar, os dejamos estas guía:

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Marga

Viajera incansable en busca de nuevas aventuras. Os llevo en cada viaje para motivaros a explorar y encontrar la magia en cada destino de manera auténtica y económica.

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