Extremadura es una de las regiones donde mejor se come en España, y no hace falta irse a sitios caros para comprobarlo. Aquí encontraréis platos contundentes, productos ibéricos de primera, quesos únicos y dulces tradicionales que aún se hacen como antes. Si no sabéis por dónde empezar, esta guía os ayuda a ir a tiro hecho. Podéis ver nuestras recomendaciones personalizadas sobre cada zona aquí:
Entrantes y platos para empezar bien
La cocina extremeña no necesita demasiada floritura para impresionar. Aquí se cocina con lo que da la tierra y lo que se ha comido toda la vida. Estos entrantes son sencillos pero contundentes, y muchos de ellos se sirven como plato principal sin problema. Si vais a un bar o restaurante típico, es raro que no encontréis al menos uno de estos en la carta.
Migas extremeñas
Uno de los platos más conocidos de la región. Las migas se hacen con pan duro, ajo, aceite, pimentón y, según la zona, se acompañan con chorizo, panceta, pimientos fritos o hasta uvas. En muchas casas se comen como plato principal, pero en bares suelen poner una pequeña ración como entrante o tapa. Si están bien hechas, son pura gloria. No son ligeras, pero sí muy sabrosas.

Zorongollo
Una especie de ensalada templada o fría a base de pimientos rojos asados, ajo, aceite de oliva y a veces tomate. Se sirve como entrante, aunque también puede acompañar carnes. El sabor del pimiento asado con un buen aceite extremeño es una pasada. Ligero, vegetal y muy típico. Ideal si queréis algo que no sea frito o pesado.
Gazpacho extremeño
Parecido al andaluz, pero con su propio toque. En algunas zonas lo hacen más espeso, y en otras le ponen pan, huevo duro o jamón picado por encima. También puede aparecer el ajo blanco, otra sopa fría que se prepara con almendras y ajo. Ideal si vais en verano y queréis algo fresco. Buen entrante para los meses de calor. A veces lo sirven como tapa.

Platos principales que no podéis perderos
En Extremadura se come bien y con fundamento. La cocina de aquí no es para quedarse con hambre, y si sois de los que disfrutan con un buen guiso o una carne hecha a fuego lento, estáis en el sitio correcto. Estos platos son los que más veréis en cartas de restaurantes, sobre todo en sitios que trabajan con producto local.
Podéis echar un vistazo a nuestra recomendaciones:
Caldereta de cordero
Uno de los guisos más tradicionales. Se hace con cordero troceado, ajo, cebolla, pimiento, laurel, pimentón y vino. Suele llevar su tiempo de cocción, y cuando está bien hecha, la carne queda tierna y sabrosa. Es un plato que se come mucho en fiestas o reuniones familiares.
Chanfaina
Este plato es típico del norte de Cáceres y tiene mucha historia. Se hace con arroz, sangre cocida, hígado, cebolla y pimiento. Puede que suene fuerte, pero si os va el sabor intenso, es un acierto. En algunos pueblos, como Hervás o Coria, sigue siendo habitual en fiestas o ferias.
Carne de caza (perdiz, jabalí)
La caza forma parte de la cocina extremeña desde siempre. En otoño e invierno es fácil encontrar platos de jabalí estofado, perdiz escabechada o conejo al ajillo. Suelen ser platos potentes, con salsas especiadas y pan para mojar sin parar.
Pluma, secreto y presa ibérica
Estas tres piezas del cerdo ibérico son casi obligatorias si visitáis Extremadura. Se suelen hacer a la brasa o a la plancha, sin complicaciones, porque la carne ya lo dice todo. Si en la carta veis que son de cerdo de bellota, ni lo dudéis. Acompañadas de patatas fritas o verduras, no tienen fallo.

Embutidos y productos ibéricos
Extremadura es tierra de dehesas, encinas y cerdos felices. El cerdo ibérico de bellota es uno de los productos estrella de la región, y se aprovecha prácticamente todo. Desde el jamón hasta embutidos menos conocidos, hay mucho por probar.
Jamón ibérico de bellota D.O. Dehesa de Extremadura
Uno de los grandes orgullos gastronómicos de la región. Este jamón se cura de forma natural durante años, y solo puede llevar esta denominación si proviene de cerdos criados en libertad y alimentados con bellotas. El sabor es suave, con un punto dulce y una grasa que se funde en la boca. En muchos bares lo sirven como tapa, y también podéis comprarlo en lonchas al vacío para llevar.

Morcilla patatera
No es como la morcilla típica de arroz. Esta se hace con grasa de cerdo y patata cocida, y puede ser dulce o picante. Se come untada en pan o frita, y es habitual en desayunos o como tapa. Es muy típica de la provincia de Cáceres.

Lomo y salchichón ibérico
Menos conocidos que el jamón, pero igual de buenos si están bien curados. El lomo suele venir embuchado y se sirve en finas lonchas. El salchichón ibérico tiene un sabor más suave que el chorizo y se suele tomar como entrante. En mercados y tiendas locales encontraréis muchas variantes, algunas hechas en pequeños secaderos familiares.
Quesos con denominación y carácter
Extremadura tiene tres quesos con denominación de origen y cada uno tiene su personalidad. La mayoría se elaboran con leche de oveja y tienen ese punto fuerte que a los amantes del queso nos encanta. Si sois de los que disfrutan con sabores intensos y texturas cremosas, estos tenéis que probarlos sí o sí.
Torta del Casar
Quizá el más famoso de los tres. Es un queso de oveja con corteza fina y una pasta blanda que casi se desparrama al cortarlo. Lo típico es abrirlo por arriba y comerlo con cuchara o untarlo en pan. Tiene un sabor potente, ligeramente amargo, y una textura cremosa que lo hace único.

Queso de la Serena
Muy parecido a la Torta del Casar, pero con matices. También se elabora con leche cruda de oveja merina y cuajo vegetal (de flor de cardo), lo que le da ese sabor tan particular. Es un poco más suave y menos salado. Ideal para los que no quieren tanto punch pero sí mucha cremosidad.
Queso Ibores
Este es de cabra, y se elabora principalmente en la provincia de Cáceres. Tiene una corteza anaranjada (a veces con pimentón) y una textura más firme. Su sabor es intenso, pero menos graso que los de oveja. Suele gustar incluso a quienes no son muy de queso fuerte.
Dulces y postres tradicionales
La repostería extremeña tiene mucha influencia árabe y conventual. Muchos dulces se preparan con manteca, almendra, huevo y azúcar, sin ingredientes raros ni técnicas complicadas. Aquí van algunos que tenéis que probar si os cruzáis con ellos.
Perrunillas
Un clásico. Son unas galletas grandes, con textura quebradiza y sabor a manteca de cerdo y limón. Las encontraréis en pastelerías, supermercados y ferias. Se comen con el café o simplemente como tentempié. Algunas llevan almendra por encima, otras un poco de azúcar espolvoreado.

Técula Mécula
Este postre típico de Olivenza es una bomba calórica, pero merece la pena. Se hace con huevo, almendra, manteca y azúcar, y tiene una textura entre tarta y mazapán. No es fácil de encontrar fuera de su zona, pero si la veis en la carta, pedidla. El nombre viene del portugués y significa algo así como “te la como entera”.
Flores extremeñas
Son crujientes y ligeras, con forma de flor (literal). Se fríen en aceite y luego se espolvorean con azúcar y a veces canela. Se suelen preparar en Semana Santa o fiestas locales, y hay muchas casas que las siguen haciendo a mano. Si las veis en algún mercado, probadlas.
Hornazo dulce
No confundir con el hornazo salado (que lleva chorizo y huevo). Esta versión dulce es típica de Pascua y se hace con una masa de pan dulce que lleva huevo cocido incrustado. Se regala mucho entre familias y es típico en pueblos del norte de la región.
Qué beber en Extremadura
Puede que los vinos extremeños no tengan tanta fama como los de otras zonas, pero los que se hacen aquí tienen calidad, carácter y muy buena relación calidad-precio. Además, hay licores tradicionales y cada vez más cervezas artesanas que merece la pena probar.
Vinos con D.O. Ribera del Guadiana
Esta denominación cubre varias zonas vitivinícolas de la región. Los tintos suelen ser potentes, ideales para acompañar platos de carne o embutidos. También hay blancos muy frescos, perfectos para tapear. Algunas bodegas que suenan fuerte: Pago de los Balancines, Habla, Palacio Quemado o Carabal.
Licores y aguardientes locales
En muchos pueblos todavía se elaboran licores caseros: de cereza, bellota, anís, hierbas o incluso de higo. Son digestivos, se toman tras las comidas y suelen tener bastante grado. También es típico el licor de gloria, a base de yema de huevo, azúcar y alcohol. Si os invitan a uno, ya sabéis: no se rechaza.
Cervezas artesanas extremeñas
Aunque no es tierra cervecera de toda la vida, en los últimos años han surgido varias marcas locales con propuestas interesantes. Algunas que se ven bastante: Ballut, Sevebrau, Cerex o Belona. Las encontraréis en bares más modernos o tiendas de productos gourmet.
Productos de temporada y de mercado
Extremadura tiene huerta, monte, dehesa y mucha tradición agrícola. Si os gusta comer lo que está en su mejor momento, o si queréis llevaros algo rico a casa, aquí tenéis algunos productos que vale la pena buscar en mercados locales o en tiendas de pueblo.
Espárragos trigueros
En primavera, los espárragos silvestres son un manjar muy buscado, sobre todo en zonas rurales. Se recogen en el campo y se cocinan con huevos revueltos, en tortillas o salteados con ajo. El sabor es más intenso que el de los espárragos cultivados.
Setas y boletus
En otoño, los boletus edulis, níscalos y otras variedades llenan los mercados. Muchas familias salen al monte a recogerlos y en algunos bares los preparan en revueltos o a la plancha. Si vais por zonas de sierra como Hurdes o Gata, es muy fácil encontrarlos.
Higos y cerezas del Jerte
Dos frutas con nombre propio. Las cerezas del Valle del Jerte se recogen entre mayo y julio y tienen denominación de origen. Hay muchas variedades, pero la más famosa es la picota, pequeña, dulce y sin rabito. En verano, también destacan los higos de Almoharín, muy valorados tanto frescos como secos.
Consejos para probarlo todo sin arruinarse
Menús del día: qué buscar y dónde
En muchos bares y restaurantes de Extremadura, el menú del día es una opción excelente para probar comida local por poco dinero. Suelen incluir primer plato, segundo, bebida, pan y postre por unos 10–15 €. Si veis que hay caldereta, migas o carne ibérica en el menú, no lo dudéis. En pueblos pequeños, incluso es habitual que no esté escrito: se pregunta directamente lo que hay.
Tapear por pueblos y mercados
Tapear en Extremadura sigue siendo asequible. En muchos bares, con cada bebida viene una tapa gratis o por muy poco dinero. Además, es buena forma de probar varias cosas sin pedir un plato entero. En pueblos y ciudades, los mercados municipales también tienen puestos de comida preparada, embutidos y quesos para llevar o comer al momento.
Productos locales que se pueden comprar para llevar
Si queréis llevaros un trozo de Extremadura a casa, lo mejor es comprar directamente en tiendas de producto local o cooperativas Quesos (como la Torta del Casar o el Ibores), embutidos ibéricos, aceite de oliva, vino, miel y dulces típicos como las perrunillas suelen venir envasados y aguantan bien el viaje. Muchos sitios ya tienen servicio de envío, por si no queréis cargar con todo.
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